EL PERIODO DE ADAPTACIÓN
Consideramos éste periodo como:
“el camino o proceso mediante el cual el niño/a va elaborando desde el punto de vista de los sentimientos, la pérdida y la ganancia que le supone la separación, hasta llegar voluntariamente a una aceptación interna de la misma”.

Consideramos este periodo como un camino o proceso. Esto implica tiempo: el niño necesita “su tiempo”, y es necesario respetar sus ritmos personales, ya que la adaptación es algo que el niño hace suyo, que él tiene que elaborar y conquistar.
Al hablar del conflicto interno que supone el periodo de adaptación, hay que añadirle la ansiedad que le produce al niño la separación de su familia, su casa, sus juguetes…
Puede ocurrir que en apariencia el niño se encuentre adaptado, pero en realidad no sea más que una resignación a una situación impuesta.
La separación no es sólo algo físico que se da durante un periodo de tiempo al día, sino que, además, es sentirse menos resguardado, menos protegido, menos seguro; es encontrarse solo con sus propias posibilidades.
Nuestra función como padres y educadores está en ayudar al niño a no sentirse invadido por sentimientos que lo atemoricen, en no evitarle el conflicto y la pena, sino en ayudarle a crecer con ella. Impidiéndole vivir esta experiencia no aprenderá a manejar
sus sentimientos, se sentirá desbordado por ellos.
El niño se ve invadido por sentimientos de inseguridad, de abandono, de angustia, de miedo, de aislamiento… porque para él la organización y estructuración temporal no existe, no tiene adquirida la noción de intervalo; por tanto, no tiene la seguridad de que
volverán a buscarle.
Por eso puede vivirlo como un castigo y sentirse agredido y consecuentemente, pueden resurgir en él los celos, la envidia, los caprichos, mordiscos, las peleas… volver a situaciones pasadas y superadas.
Éste periodo se caracteriza por la ambivalencia, es decir, por las idas y venidas, progresiones y regresiones, los deseos contradictorios de aceptación y rechazo.
UN NIÑO ESTÁ ADAPTADO CUANDO :
- entra en el centro sonriente,
- es capaz de transmitir experiencias
- habla de los diferentes ambientes,
- ofrece y acepta una comunicación afectiva,
- se siente lo suficientemente seguro como para mostrar su mundo emocional, y su malestar no es tan intenso como para impedir el poder recibir afecto y aportarlo.
- se hace independiente con respecto a los padres y educadores,
- utiliza el espacio, algunos no se quieren marchar a la hora de la salida y se integra en el grupo de los compañeros.
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